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Salud a la vista

¿Conoces cuánta azúcar tienen tus galletas favoritas?, ¿o si un refresco light es realmente más saludable? Con el nuevo etiquetado de los alimentos lo sabrás.
lunes, 13 de enero de 2020
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Agencia/Reforma
¿Conoces cuánta azúcar tienen tus galletas favoritas?, ¿o si un refresco light es realmente más saludable? Con el nuevo etiquetado de los alimentos lo sabrás.
La información advierte de forma clara y sencilla las cantidades reales de azúcar y químicos que manejan los productos que consumes diariamente.
El pasado 22 de octubre, el Senado aprobó el nuevo etiquetado frontal de alimentos y bebidas no alcohólicas, después de que se diera a conocer que México ocupa el primer lugar en consumo de productos ultra procesados en América Latina y el cuarto en el mundo.
El informe "El Estado Mundial de la Infancia 2019: Niños, Alimentos y Nutrición" detalla que la tasa de obesidad infantil en el País es una de las más altas del mundo y es resultado de ambientes obesogénicos, es decir, que favorecen el desarrollo de obesidad o estimulan hábitos y comportamientos que conducen al exceso de peso.
"La abundancia de alimentos ultra procesados, altos en calorías y bajos en nutrientes, combinados con la intensa publicidad y comercialización inapropiada de los mismos, crean ambientes obesogénicos que constituyen una constante amenaza a la salud y el futuro de la infancia y adolescencia en México", asegura Christian Skoog, representante de Unicef en México.
"El etiquetado frontal de los alimentos permite tomar decisiones informadas.

La evidencia internacional muestra que un buen etiquetado ayuda a tomar decisiones más informadas y adecuadas".
En el informe también se advierte que en México el 5 por ciento de los niños de 0 a 4 años tiene sobrepeso, mientras que de los chicos de 5 a 19 años, el 35 por ciento presenta sobrepeso y obesidad.
El nuevo etiquetado informa de manera clara sobre el contenido de nutrientes críticos que representen riesgos para la salud en un consumo excesivo, como las calorías, azúcares, grasas saturadas, grasas trans, sodio, edulcorantes y cafeína.
Y no se podrán utilizar personajes, dibujos, celebridades, regalos, ofertas, juguetes, concursos, ofertas relacionadas con el precio o el contenido, juegos visual-espaciales o anuncios de redes sociales del producto que fomenten su consumo.
Estefanía Rodríguez, especialista del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), menciona que hay evidencia científica en Chile de cómo el etiquetado de advertencia disminuyó el consumo de productos procesados, es decir alimentos y bebidas con altas concentraciones de azúcar, grasas saturadas, sodio y calorías.
La recomendación de nuevas etiquetas alimentarias proviene de organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) e institutos nacionales de salud del País.
Más que un nuevo etiquetado
La nutrióloga Andrea Fraga Hernández afirma que México tiene entre un 58 y un 65 por ciento de consumo excesivo de azúcares, y aproximadamente entre un 77 a un 92 por ciento en el consumo de grasas saturadas en niños y adolescentes.
"Si los padres de familia al comprar un producto leen que es alto en calorías o en grasas saturadas puede ser una gran herramienta para evitar su compra; sin embargo, la educación alimentaria, sobre todo en niños pequeños, es sumamente importante, porque ellos son los que tienen que estar educados para saber qué elecciones son las mejores para su salud".
Además del nuevo etiquetado de alimentos, la experta recomienda la educación alimentaria desde una edad temprana y promover el consumo de alimentos naturales.
"El hecho de que un producto diga que es alto en calorías, grasas o azúcares no significa que la gente va a dejar de comprarlo; tiene que haber más educación detrás para que las personas sepan el daño que le están haciendo a su organismo por consumirlo", añade.
"Siempre será mejor enfocarnos en la alimentación que la naturaleza nos da, que no está químicamente alterada o industrializada".
Fraga Hernández menciona que antes era más complicado entender una etiqueta nutrimental.
"Estudios indican que un 60 por ciento de la población no entendía el etiquetado en un producto, este nuevo etiquetado es más sencillo, práctico y directo, no viene tan confuso como solían ser los anteriores.
"Si tiene exceso en calorías, azúcar o sodio lo dice.

Antes sólo se ponían las cantidades de azúcar, sodio y grasa, pero si una persona no tiene el conocimiento de nutrición no sabía que estaba consumiendo un exceso, y la manera actual en el que va a venir el etiquetado se podrá saber", detalla la especialista.
El nuevo etiquetado de alimentos se adaptó a México de un programa comprobado positivamente en Chile, Uruguay y Perú.
"A parte de los sellos es muy importante la educación alimentaria, la salud de las personas está colapsando y se espera que los niños vivan menos que los padres o con más enfermedades.

Se hicieron estas medidas para poder controlar y revertir esas estadísticas", agrega Fraga Hernández.
Checa bien
Antes de comprar cualquier producto, la nutrióloga Andrea Fraga Hernández recomienda revisar lo que contiene, pues algunos ingredientes son nocivos para la salud y deberían evitar consumirse.
"Puedes ir por un producto y ves que no tiene exceso en grasa saturada, no es alto en grasa, pero esos alimentos siguen siendo productos industrializados, sus ingredientes son químicos manipulados, para que tú sigas teniendo una adicción por seguir consumiendo ese producto, o son químicos que si te excedes en el consumo van a dañar tu salud".
Algunos ejemplos:
- Edulcorantes artificiales (aspartame o el acesulfame potásico): principalmente se encuentran en refrescos sin azúcar o productos light, y en un consumo excesivo puede causar daño neurológico, trastornos en el metabolismo, sobrepeso y/o resistencia a la insulina.
- Jarabe de maíz alto en fructosa: se usa mucho porque tiene bajo costo y endulza mucho más que el azúcar, pero hace el doble de daño.

Está relacionado con aumento de peso, resistencia a la insulina, incremento en el apetito.
- Aceites hidrogenados, parcialmente hidrogenados o grasas trans: pro inflamatorios, aumentan colesterol LDL.
- Glutamato monosódico: es un potencializador de sabor que tiene muchas repercusiones en la salud, como cáncer, obesidad y sobrepeso.
- Conservadores BHT y TBHQ: se utilizan para que los productos no se hagan rancios o cambien de color.

Están relacionados con mutaciones reproductivas, cáncer o problemas hormonales.

 

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